Pantallas, videojuegos y descanso mental: cómo cuidar tu bienestar en la vida digital

Vivimos rodeados de pantallas. Trabajamos con el ordenador, hablamos por WhatsApp, descansamos viendo vídeos, jugamos online y muchas veces terminamos el día mirando el móvil casi sin darnos cuenta. La tecnología nos ha dado comodidad, conexión y entretenimiento, pero también ha cambiado nuestra forma de descansar, concentrarnos y relacionarnos.
El problema no suele estar en jugar, usar redes sociales o pasar tiempo en internet. De hecho, los videojuegos pueden ser una forma de ocio, desconexión e incluso socialización. La dificultad aparece cuando la pantalla deja de ser una actividad elegida y empieza a convertirse en una vía automática para evitar el cansancio, la ansiedad, la soledad o los problemas del día a día.
A muchas personas les ocurre algo parecido: llegan agotadas, dicen “solo voy a mirar el móvil cinco minutos” y, cuando se dan cuenta, ha pasado una hora. O entran a jugar una partida para despejarse y terminan acostándose tarde, durmiendo peor y levantándose con más cansancio. No siempre hablamos de una adicción; a veces hablamos de hábitos digitales que se han ido desordenando poco a poco.
Una señal importante es observar cómo nos sentimos después. Si usar el móvil, jugar o estar en redes nos ayuda a relajarnos y luego podemos volver a nuestras responsabilidades, probablemente forma parte de un ocio saludable. Pero si después aparece culpa, irritabilidad, aislamiento, pérdida de sueño o sensación de no tener control, puede ser momento de revisar la relación con la tecnología.
Cuidar la salud mental en la vida digital no significa vivir sin pantallas. Significa recuperar margen de decisión. Algunas medidas sencillas pueden ayudar: dejar el móvil fuera de la cama, poner horarios realistas para jugar, hacer pausas entre sesiones largas, cuidar el sueño, salir a caminar sin auriculares de vez en cuando y reservar momentos de conversación cara a cara.
También es útil preguntarse qué función cumple la pantalla. ¿Estoy jugando porque me apetece o porque no quiero pensar? ¿Estoy mirando redes porque disfruto o porque me siento solo? ¿Estoy conectado todo el tiempo porque me ayuda o porque me cuesta parar? Estas preguntas no buscan culpabilizar, sino entender mejor lo que está ocurriendo.
Cuando el uso de pantallas se mezcla con ansiedad, tristeza, aislamiento, problemas familiares o dificultades para dormir, pedir ayuda puede ser una buena decisión. En esos casos, hablar con un psicólogo en Algeciras o en una zona cercana puede ayudar a ordenar hábitos, emociones y rutinas sin caer en juicios simplistas.
Además, para quienes tienen horarios complicados o prefieren empezar desde casa, la terapia online puede ser una forma cómoda y privada de recibir apoyo profesional.
La tecnología forma parte de nuestra vida y no tiene por qué
ser enemiga del bienestar. La clave está en usarla con conciencia, detectar
cuándo nos está desbordando y recordar que descansar de verdad no siempre es
seguir conectado, sino volver poco a poco a uno mismo.
Texto escrito por Héctor Lozano Jiménez, Psicólogo General Sanitario colegiado
COPAO AN 11777, director de Ocnos Psychology Clinic.
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